Normativa sobre perros peligrosos en España.

Tener en casa o en una finca animales “peligrosos” constituye una potencial amenaza para la seguridad. Existen muchas otras razas de perros recomendables para ámbitos familiares donde haya niños, menos propensas a desarrollar su carácter dominante y por supuesto, menos peligrosas o  que requieren de una educación menos intensa.

Ante la alarma por ataques de perros a finales de los años 90 se elaboró la primera ley para regular su posesión y proteger a los ciudadanos. En España el Real Decreto 287/2002, de 22 de marzo, por el que se desarrolla la Ley 50/1999, de 23 de diciembre sobre el régimen jurídico de la tenencia de animales potencialmente peligrosos nació con el objetivo de minimizar las molestias y ataques de estos animales y delimitar su adiestramiento para peleas y otros actos agresivos. Esta legislación fue la primera en la materia, pero ha ido evolucionando a través de los años y de su aplicación en las distintas Comunidades Autónomas.

Muchos policías desconocen no sólo la legislación sino el aspecto de las razas, de ahí que haya denuncias contra personas que pasean con Bull Terriers sin bozal, perros que no están entre los PPP pero que son confundidos con un American Bull Terrirer o Pit Bull Terrier, etc.

En el Consejo de Protección Animal están convencidos de que a nivel municipal no interesa aclarar el tema puesto que supone una fuente de ingresos considerable: sólo una pequeña parte de la gente denunciada recurre, la gran mayoría paga la multa y sigue con su vida. Y se trata de multas comprendidas entre los 1.500€ y los 3.000€.Los dueños de aquellas mascotas no recogidas en el catálogo, si llegasen a agredir a una persona o un animal, también   podrían verse obligados a respetar las normas especiales que rigen para los canes con más predisposición a ser agresivos, según la ley. En ocasiones basta con que el perro muestre un comportamiento considerado agresivo por un juez.

Requisitos para tener un PPP

Para tener un perro considerado de riesgo, el dueño precisa obtener una licencia administrativa específica, que se solicita en el municipio en el que conste su residencia habitual.

La autorización exige demostrar que la persona cuenta con las aptitudes psicológicas adecuadas para educar a un perro de estas características pero realmente esto es muy relativo porque la mayoría de las veces esta exigencia se solventa con un simple cuestionario.

La Ley impide a las personas con antecedentes penales, así como a los menores de edad, adquirir o poseer un animal de esas mismas razas catalogadas.

Hay otras obligaciones adicionales para las personas que deseen poseer alguno de estos animales:

  • El perro deberá ser conducido por la única persona autorizada.
  • Deberá sacarlo a pasear con una correa corta, menos de dos metros, y no extensible.
  • Deberá sacarlo de paseo con bozal adaptado al animal.
  • No deberá pasearlo en lugares públicos.
  • Obligatoriamente deberá tener contratado un seguro de responsabilidad civil (120.000/150.000 €).
  • En fincas privadas, los perros podrán estar sueltos siempre y cuando las parcelas estén provistas con los cerramientos adecuados para evitar que el perro pueda salir. De lo contrario, los animales deberán permanecer atados o en el interior de instalaciones habilitadas a tal efecto.

En España, no obstante, la norma de tenencia de perros “potencialmente peligrosos” está lejos de ser tan exigentes como la de algunos de otros países europeos. En Alemania, por ejemplo, la legislación es más severa, y para adquirir un perro de los considerados de riesgo, los ciudadanos deben someterse a un curso de formación para preparar al futuro dueño. Las clases, a las que no obliga la ley española, incluyen lecciones de adiestramiento en las que se enseña a minimizar el riesgo de que, con el tiempo, aparezca una conducta agresiva en el animal.

Enlace para descargar la Ley 50/1999, de 23 de diciembre
Enlace para descargar el  Real Decreto 287/2002, de 22 de marzo

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